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¿Se puede hacer ejercicio durante el embarazo? Guía segura por trimestres

La respuesta corta es sí, en la mayoría de los embarazos sin complicaciones, el ejercicio puede formar parte de una vida saludable. Pero «hacer ejercicio» no significa entrenar igual que antes, ignorar las señales del cuerpo o seguir una rutina genérica de internet.

Tu embarazo cambia semana a semana. Por eso la pregunta importante no es solo «¿puedo entrenar?», sino qué tipo de movimiento, con qué intensidad y con qué adaptaciones son adecuadas para mí hoy.

**Aviso importante:** este artículo es educativo y no sustituye la valoración de tu obstetra, matrona, médico/a o fisioterapeuta. Si tienes una complicación, síntomas nuevos o te han indicado reposo o restricción de actividad, sigue las indicaciones de tu equipo sanitario.

¿Cuánto ejercicio se recomienda durante el embarazo?

Las recomendaciones de ACOG y de la Organización Mundial de la Salud animan a las mujeres embarazadas sin contraindicaciones a realizar actividad física con regularidad. Como referencia general, se habla de al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, repartidos a lo largo de la semana, junto con actividades de fortalecimiento y movilidad.

Ese número no es un examen que tengas que aprobar. Cinco sesiones de 30 minutos no son «mejores» que diez sesiones de 15 minutos si estás empezando, tienes náuseas, duermes mal o solo dispones de pequeños ratos. La constancia y la adaptación importan más que hacerlo perfecto.

¿Qué significa intensidad moderada?

Una herramienta sencilla es la prueba del habla: deberías poder mantener una conversación mientras te mueves, aunque notes que respiras más rápido. Si no puedes decir una frase completa, estás jadeando o sientes que tienes que competir contra el cronómetro, baja la intensidad y observa cómo responde tu cuerpo.

La percepción del esfuerzo también importa. Una sesión puede ser adecuada para una mujer y demasiado exigente para otra, incluso si hacen exactamente el mismo ejercicio.

Antes de empezar: cuatro preguntas útiles

Antes de iniciar o continuar una rutina, revisa:

  1. ¿Mi embarazo ha sido valorado como de bajo riesgo o tengo alguna indicación especial? Si existen complicaciones obstétricas, anemia importante, hipertensión, dolor intenso, sangrado u otra condición médica, necesitas una pauta individual.
  2. ¿Qué hacía antes del embarazo? No es lo mismo mantener una actividad que tu cuerpo conoce que empezar de cero con entrenamientos de alta intensidad.
  3. ¿Puedo respirar sin contener el aire? El esfuerzo no debería convertirse en empujar, apretar la mandíbula o bloquear la respiración.
  4. ¿Cómo me siento durante las horas posteriores? La tolerancia no se mide solo durante la sesión. Observa dolor, presión pélvica, sangrado, contracciones o fatiga desproporcionada después.

Qué conviene trabajar

Un plan completo no tiene que centrarse solo en caminar o en «hacer abdomen». Puede combinar:

  • Fuerza: sentarte y levantarte, empujar, tirar, agacharte, subir un escalón y cargar objetos de forma progresiva.
  • Actividad aeróbica: caminar, bicicleta estática, nadar u otra opción que toleres bien.
  • Movilidad: tobillos, caderas, columna torácica y hombros, siempre sin forzar rangos que produzcan dolor.
  • Respiración y suelo pélvico: aprender a coordinar esfuerzo, exhalación y relajación. El suelo pélvico no solo tiene que contraerse; también debe poder relajarse.
  • Equilibrio y control: el centro de gravedad cambia y puede ser útil entrenar cerca de una pared o con un apoyo estable.

Cómo adaptar el entrenamiento por trimestre

Primer trimestre: escucha tu energía

En estas primeras semanas pueden aparecer náuseas, sueño, sensibilidad mamaria o días con más energía que otros. Si ya entrenabas, muchas mujeres pueden continuar con modificaciones; si no entrenabas, empieza con sesiones cortas y fáciles de repetir.

Prioriza:

  • calentamientos más largos si te notas rígida;
  • hidratación y un ambiente fresco;
  • cargas que te permitan mantener técnica y respiración;
  • pausas sin sentir que «fallaste»;
  • ejercicios simples que puedas repetir con seguridad.

No necesitas compensar los días de descanso ni entrenar para controlar el peso. El objetivo es cuidar tu salud y tu capacidad funcional.

Segundo trimestre: cambia la forma, no necesariamente el movimiento

A medida que crece el abdomen, puede cambiar tu equilibrio, tu postura y la comodidad de algunas posiciones. Amplía la base de apoyo, utiliza bancos o paredes y reduce el rango de movimiento si una articulación se siente inestable.

Evita permanecer mucho tiempo tumbada boca arriba si te provoca mareo, náusea o falta de aire. No hace falta convertir esto en una prohibición universal: la señal más útil es cómo responde tu cuerpo y qué adaptación te permite estar cómoda.

Tercer trimestre: menos impacto, más estrategia

En las últimas semanas puede ser necesario reducir el volumen, descansar más entre series y elegir ejercicios que puedas ejecutar con control. Sentarte y levantarte de una silla, caminar, hacer fuerza con apoyo y practicar movimientos funcionales pueden ser más útiles que perseguir una marca.

A veces el mejor entrenamiento es una sesión de 10 minutos. Mantener la relación con el movimiento también cuenta.

Ejemplo de sesión breve

Este ejemplo es orientativo para un embarazo sin restricciones y no reemplaza una evaluación individual. Si algún ejercicio produce dolor, presión, mareo o una sensación extraña, detente y pide orientación.

  • Calentamiento, 4–5 minutos: caminar suavemente, movilizar hombros y hacer varias respiraciones cómodas.
  • Sentarse y levantarse de una silla, 8–10 repeticiones: pies firmes, rodillas alineadas y exhalación al subir.
  • Remo con banda, 8–12 repeticiones: espalda cómoda, hombros lejos de las orejas.
  • Empuje contra la pared, 8–12 repeticiones: adapta la distancia de los pies para que puedas respirar sin tensión.
  • Bisagra de cadera con apoyo, 8–10 repeticiones: lleva la cadera atrás sin buscar profundidad.
  • Elevaciones de talones, 10–15 repeticiones: utiliza una pared si lo necesitas.
  • Vuelta a la calma, 2–3 minutos: caminar despacio, respirar y comprobar cómo te sientes.

Haz una sola ronda si estás empezando. La calidad del movimiento vale más que completar una cantidad fija.

Señales para parar y consultar

Durante el ejercicio, detente y contacta con tu equipo sanitario si aparece sangrado vaginal, pérdida de líquido, dolor abdominal intenso, contracciones regulares y dolorosas, falta de aire antes de empezar o que no mejora al parar, dolor en el pecho, mareo, dolor de cabeza intenso, debilidad que afecte al equilibrio, dolor o hinchazón en una pantorrilla o disminución de los movimientos del bebé.

No intentes «aguantar para ver si se pasa» ante un síntoma nuevo o preocupante.

Preguntas frecuentes

Nunca he entrenado. ¿Puedo empezar embarazada?

En muchos casos sí, siempre que tu equipo sanitario no haya indicado lo contrario. Empieza con pocos minutos, baja intensidad y ejercicios sencillos. La progresión debe ser gradual; no necesitas recuperar en dos semanas todo lo que no hiciste antes.

¿Puedo correr o hacer fuerza?

Depende de tu experiencia previa, la evolución del embarazo, los síntomas y la valoración profesional. Una mujer que corría antes puede continuar con ajustes si su embarazo es saludable; no es lo mismo empezar a correr desde cero durante el embarazo.

¿Tengo que entrenar los abdominales?

El abdomen participa en respirar, caminar, girar y levantar objetos, pero no necesitas hacer abdominales clásicos para «proteger» tu embarazo. Trabaja la coordinación entre respiración, tronco, pelvis y extremidades, y adapta cualquier ejercicio que provoque dolor, presión o abombamiento llamativo.

¿Y si un día solo puedo caminar?

Caminar también es actividad física. Una rutina sostenible se construye con lo que puedes mantener en tu vida real, no con una sesión ideal que te deja agotada.

Tu objetivo no es entrenar sin cambios: es entrenar con criterio

El embarazo no tiene por qué significar inmovilidad, pero tampoco exige demostrar nada. El plan adecuado es el que te ayuda a mantenerte activa, fuerte y conectada con tu cuerpo, respetando las necesidades de tu embarazo.

¿Quieres saber qué puedes hacer en tu caso? Cuéntame en qué semana estás, qué actividad hacías antes y qué te preocupa. A partir de ahí podremos valorar si un acompañamiento personalizado de Más Empoderadas encaja contigo.

Fuentes editoriales

Revisado editorialmente: 8 de agosto de 2026. Actualizar las fuentes y la revisión clínica antes de publicar si cambian las recomendaciones.

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