El dolor lumbar o pélvico puede aparecer durante el embarazo por los cambios de peso, postura, equilibrio, movilidad y carga que atraviesa tu cuerpo. También puede influir pasar muchas horas sentada, dormir mal, levantar objetos o mantener una posición durante demasiado tiempo.
Que sea frecuente no significa que tengas que soportarlo sin ayuda. El dolor que aumenta, limita tus actividades o se acompaña de otros síntomas merece una valoración.
**Aviso importante:** estas ideas son educativas y no sustituyen la valoración de tu obstetra, matrona, médico/a o fisioterapeuta. No hagas los ejercicios si tu equipo sanitario te ha indicado una restricción o si producen dolor, mareo, sangrado, pérdida de líquido o presión pélvica.
Por qué puede doler la espalda en el embarazo
A medida que avanza el embarazo, el centro de gravedad cambia y la columna, la pelvis y las caderas reciben cargas diferentes. Las articulaciones también pueden sentirse menos estables y los músculos pueden fatigarse antes.
La espalda no es un problema aislado: caminar, respirar, estabilizar el tronco, dormir, subir escaleras y levantar cosas requieren coordinación de todo el cuerpo. Por eso suele ser más útil combinar movimiento frecuente, fuerza progresiva, cambios de postura y estrategias para la vida diaria que buscar un único estiramiento milagroso.
Cinco estrategias para el día a día
1. Cambia de postura antes de que aparezca el dolor
Si trabajas sentada, levántate y camina unos minutos de forma regular. Si trabajas de pie, alterna el apoyo de los pies y busca una superficie estable donde descansar. No existe una postura perfecta que debas mantener todo el día: el cuerpo suele tolerar mejor la variedad.
2. Acerca la carga a tu cuerpo
Al levantar una bolsa, una caja o algo del suelo, acércate, flexiona las caderas y rodillas dentro de un rango cómodo y evita girar mientras cargas. Exhala durante el esfuerzo en lugar de bloquear el aire.
Si una tarea aumenta claramente el dolor, pide ayuda o divide la carga.
3. Busca apoyo para descansar
Una almohada entre las rodillas al dormir de lado puede resultar cómoda. También puedes apoyar el abdomen y los brazos en cojines al sentarte o utilizar una pared para algunos ejercicios. El apoyo no significa debilidad; te permite controlar mejor el movimiento.
4. Camina de forma dosificada
Caminar puede ayudar a mantener la movilidad, pero no tienes que completar una distancia fija. Prueba con varios paseos cortos y observa la respuesta de tu espalda durante las horas posteriores. Si el dolor aumenta con cada paseo, consulta y ajusta la dosis.
5. Entrena fuerza sin perseguir fatiga
Fortalecer glúteos, piernas, espalda y el tronco puede ayudar a que las tareas diarias sean más tolerables. La carga debe permitirte respirar, controlar el movimiento y terminar con sensación de que podrías hacer alguna repetición más.
Movimientos suaves que muchas mujeres toleran bien
Siempre que tu embarazo no tenga restricciones y el ejercicio sea cómodo, puedes probar una secuencia corta. Hazla lentamente, sin rebotes y sin buscar el máximo rango.
Respiración cómoda, 5 ciclos
Siéntate con los pies apoyados o colócate de lado. Inspira sin forzar y suelta el aire lentamente. Al exhalar, imagina que el tronco se organiza suavemente, sin meter la barriga con fuerza ni apretar los glúteos.
Basculaciones pélvicas, 8 repeticiones
De pie con las manos en una pared o sentada en una silla, mueve la pelvis unos centímetros hacia delante y hacia atrás. Busca un movimiento pequeño y agradable, no una corrección rígida de la postura.
Gato suave, 6–8 repeticiones
Colócate a cuatro apoyos si te resulta cómodo. Redondea la espalda de forma suave al exhalar y vuelve a una posición neutra al inhalar. No necesitas llevar la espalda a un arco grande. Si la posición de cuatro apoyos no te sienta bien, haz el movimiento sentada con las manos sobre los muslos.
Sentarse y levantarse, 6–10 repeticiones
Utiliza una silla estable. Inclina ligeramente el tronco, apoya bien los pies y levántate soltando el aire. Baja con control. Si aparece dolor pélvico, reduce el recorrido o pide valoración.
Caminata breve
Termina con 3–5 minutos de caminata tranquila. En una primera sesión es suficiente. La progresión se decide por tu respuesta, no por una cantidad fija de repeticiones.
Si el dolor baja por la pierna, ¿es ciática?
El dolor que se irradia hacia glúteo o pierna puede tener diferentes causas. No es posible confirmar una ciática solo por leer una lista de síntomas. Si tienes hormigueo, adormecimiento, debilidad, dificultad para caminar o dolor que no mejora, consulta a un profesional. Evita estiramientos agresivos o ejercicios que reproduzcan la irradiación.
El dolor de cintura pélvica también puede dificultar subir escaleras, girarse en la cama, entrar al coche o caminar. Una fisioterapeuta especializada puede enseñarte estrategias específicas; no tienes que esperar a que el dolor sea incapacitante.
Cuándo no debes continuar haciendo ejercicio
Pide orientación sanitaria si aparece sangrado vaginal, pérdida de líquido, dolor abdominal intenso, contracciones regulares y dolorosas, mareo, falta de aire antes de empezar o que no mejora al parar, dolor en el pecho, fiebre, debilidad importante, dolor o hinchazón en una pantorrilla o disminución de los movimientos del bebé.
Consulta también si el dolor de espalda es muy intenso, apareció de forma brusca, se acompaña de dolor al orinar, fiebre, pérdida de sensibilidad o control de esfínteres, o te impide realizar actividades básicas.
Lo que conviene evitar
- Permanecer horas en la misma postura aunque «aguantes».
- Hacer estiramientos fuertes sobre una articulación inestable.
- Entrenar a través de un dolor que cambia tu forma de caminar o respirar.
- Contener la respiración para mover una carga.
- Seguir una rutina genérica que no considera tu semana de gestación.
- Pensar que solo necesitas reposo o, en el extremo contrario, exigirte más para «fortalecer la espalda».
El reposo puede ser necesario en casos concretos, pero no debe indicarse de forma automática para cualquier molestia. La pauta debe decidirla tu equipo sanitario.
Una guía sencilla para los días con más molestias
- Reduce el tiempo de la sesión y divide el movimiento en bloques de 5–10 minutos.
- Cambia ejercicios de pie por ejercicios sentada o con apoyo.
- Mantén una intensidad en la que puedas conversar.
- Comprueba cómo te encuentras por la noche y al día siguiente.
- Si el dolor sigue aumentando, busca una valoración en lugar de añadir más ejercicios.
No tienes que dejar de moverte para cuidar tu espalda
Moverte durante el embarazo puede ser parte del cuidado, siempre que el plan se adapte a ti. A veces la solución no es hacer más, sino cambiar el tipo de carga, elegir un apoyo, descansar antes y recibir una valoración que explique qué está pasando.
¿Tienes dolor y no sabes qué puedes hacer? Cuéntame en qué semana estás, dónde sientes la molestia y qué actividades la empeoran. En Más Empoderadas podemos orientarte sobre el tipo de acompañamiento que necesitas, siempre respetando la indicación de tu equipo sanitario.
Fuentes editoriales
- ACOG — Physical Activity and Exercise During Pregnancy and the Postpartum Period
- NHS — Back Care in Pregnancy: Department of Physiotherapy information
- NHS — Pelvic health during and after pregnancy
- NHS — Pregnancy flexibility and relaxation exercises
Revisado editorialmente: 8 de agosto de 2026. Validar los ejercicios con una profesional cualificada antes de publicarlos como rutina.






